miércoles, 19 de abril de 2017

Crónica: De ti aprendí
Reyna Vázquez, mi abuela materna.
Cada una de mis tardes a lado de mi abuela era única y especial para mí, no había tarde igual.
Las puestas de sol en casa de mi abuelita las anhelaba cada mañana y cada noche.
¿Por qué las tardes no eran cualquiera para mí? La respuesta es fácil, porque cada tarde mi abuelita Reyna –esa gran mujer a la que de cariño yo llamaba Osito– tenía preparada para mí una gran historia que iba entretejiendo con sus palabras y recuerdos, una historia que nos traía sonrisas y en algunas ocasiones, unas cuantas lágrimas.

Es complicado para mí escribir y recordar con exactitud cada una de las historias que mi abuela me contó, pues ella lo hizo desde que empecé a tener uso de razón, desde que yo tenía 7 años hasta que cumplí 16 de edad; fueron 9 años de tardes inolvidables, 3285 piezas de un rompecabezas con el que mi abuela me formó, sí, yo soy el resultado de la unión de cada una de esas piezas, porque las historias no eran sin sentido, eran para darme un panorama de la vida, para enseñarme con sus vivencias.
Casi 10 años de historias, casi, porque mi abuela murió en noviembre de 2013. Y aun con ese cierre tan doloroso, ella me dio la última lección de vida, Amar hasta el último instante, sin importar la distancia, sin importar el contexto por más duro que fuese.

Debí hacer un diario de historias, pero lo importante no era plasmarlas en una hoja, sino en cada día de mi vida, y aun cuando es difícil, me esfuerzo por practicarlas. Porque cada que había una situación que parecía imposible de lograr, mi abuela me decía: Recuerda que la ocasión anterior fue más complicada y lo lograste hacer, sigue adelante.
Fueron miles de días de charla con abuela, todos importantes, pero los que mencionaré me marcaron con sus historias mucho más que otros.

1°- “Reyna como hija”

Mi abuela nació el 6 de Enero de 1944 en San Francisco Cuahutlancingo, Chalchicomula de Sesma, Puebla. Fue la quinta hija de siete que tuvieron sus padres Jesús y Francisca, mis bisabuelos.
Ella me platicaba, con lo que le contaron alguna vez, que sus padres salieron la tarde del 5 de enero de 1944 en busca de juguetes para dárselos de regalo a sus hermanos –era el día de Reyes- pero no imaginaban que en el camino mi bisabuela tendría los síntomas de parto. Regreso a casa, ya en las primeras horas del 6 de enero, mi abuela nació y por la fecha que se celebraba, a ella le pusieron ese nombre y otros dos.
El nombre completo de mi abuela era María Reyna Eva, cabe resaltar y dejar muy en claro que a ella sólo le gustaba el nombre de Reyna; ciertamente la entendía.

La vida de mi abuela cuando fue niña, no fue nada fácil. No tuvo la oportunidad de estudiar luego de concluir sus estudios de 2° de primaria; tuvo que trabajar desde muy pequeña, lavaba y planchaba la ropa de toda su familia, cocinaba, hacia tortillas a mano, trabajaba en casa de sus vecinos y, ayudaba a sus padres a sembrar y a cosechar en el campo. Todo lo que vivía en su día a día la convirtió en una joven muy independiente, valiente, fuerte y segura.

Mi abuelita Reyna, también fue una chica que siempre se defendió, me contó que en una ocasión su madre la regañó y ella reaccionó como sus papás no lo esperaban, fue a subirse a un árbol, pero que llevaba una gran olla de comida y un jarro de pulque –bebida que siempre le fascinó- para que sus padres se enojaran más; yo le decía que yo jamás lo hubiera podido hacer, y ella se burlaba de mí. Esta historia fue de las más contadas, pero cada que la repetía, reíamos con mayor dificultad de parar.
Mi abuela se convirtió en una mujer con grandes agallas, y con esta historia siempre me lo explicaba. Me decía que en una ocasión su mamá le pidió ir a dejarle comida para el desayuno a su papá, entonces, ella fue al campo que estaba muy lejos, y que al regresar ya hacía mucho calor, pero cuando llegó a casa mi bisabuela le dijo: Reyna, olvidé que llevaras la chamarra de tu papá, vuelve a ir. Entonces ella ya agota decidió ir en un burro al campo, sin saber montarlo. Al salir todo parecía fácil, el burro caminaba bien, pero mi abuelita sentía que iba muy lento y casi sin avanzar, así que sin pensar consecuencias, lo golpeó con una vara para que corriera el burro, y en efecto, corrió, pero tiró a mi abuela. Esta anécdota me hacía llorar de la risa, pues me decía que se levantó muy rápido para que nadie la viera y más adelante logró alcanzar al burro.

2°- “Reyna como madre de familia”

Mi abuela se casó a los 19 años de edad, demasiado joven a mi parecer, pero ella me decía que fue porque desafortunadamente no se sentía tan feliz a lado de sus padres a comparación de cuando estaba con mi abuelo Rubén.
Tuvieron 8 hijos, de los cuales murieron dos cuando apenas eran recién nacidos. Su primera hija fue mi mamá Martha, y luego de ella 4 hombres y una hija.
Los inicios del matrimonio de mis abuelos, me decía, fueron lindos, pero que poco tiempo después, tristemente la felicidad se fue debilitando porque como en la mayoría de matrimonios, había problemas, pero mi abuelo no ponía empeño para salir de ellos.
Mi abuela tenía que seguir trabajando para poder darles, en medida de lo posible, lo mejor a sus hijos; también mi madre trabajaba y estudiaba para poder ayudarle un poco con los gastos a mi abuela. Mi mamá y mis tíos dicen que su madre siempre buscaba con esfuerzo un trabajo, mientras que su padre estaba en el campo, él también trabajó mucho, pero no siempre ayudó a su esposa a cubrir los gastos.

Cuando mi abuelo Rubén tenía 34 años tuvo un accidente automovilístico que lo dejó muy grave en el hospital por un mes entero. Todo marchaba bien a pesar de la magnitud del suceso, pero cuando estaba por ser dado de alta, murió debido a un coágulo en el cerebro que nunca le fue detectado y menos atendido.
Fue entonces cuando el panorama tornó más oscuro para mi abuelita, tenía que sacar adelante a sus seis hijos, de quienes el más pequeño tenía solamente 4 meses de nacido.

Pero a pesar de todos los problemas que afrontó mi abuela, logró su propósito y deber, dar apoyo a sus hijos para que estudiaran y tuvieran lo necesario. Y es con esta parte de su historia que ella me demostró que no hay meta tan grande que sea imposible de superar y que, los limites los marcamos nosotros.

3°- Amar hasta el último instante

Los últimos días de vida de mi abuela fueron muy duros para ella y para todos los que estábamos a su lado. Ella tuvo que ser internada todo un mes en un hospital de la Ciudad de México, debido a problemas de la diabetes que padecía junto con otras complicaciones.

El estar lejos de ella para mí implicaba una verdadera tristeza y un gran sacrificio. Pero afortunadamente tuve la oportunidad de verla el 10 de octubre de 2013, aprovechamos a platicar un poco, a comer juntos, a sonreír, pero también a llorar cuando nos despedimos.

Las últimas palabras que me dijo fueron: No te preocupes, te quiero mucho, ya pronto nos vemos en la casa. Pero exactamente un mes después, mi abuela murió. Fue entonces cuando aprendí que amar  debe ser desde el principio hasta el final, sin importar la distancia, sin importar nada.

4°- Ahora que no está

Cuando mi abuela dejó de estar a mi lado, para mí fue difícil – casi imposible- aceptarlo.
Mis visitas al psicólogo fueron constantes, pues sin dudar estaba atravesando por una fuerte depresión; sentía que todo y todos estaban en contra mía, que ya nada tendría sentido. En la escuela, no había día que no llorara a lado de mis compañeros. En la casa me aferraba cada vez más a su recuerdo. Fue una temporada complicada.

Cuando me recuperé, aprendí una lección más, aprendí que era el inicio de demostrarle a mi abuelita que todas esas enseñanzas no fueron en vano; y además a seguir sonriéndole a la vida porque mi abuela alguna vez me lo dijo: no te olvides de sonreír. Y ahora curiosamente mi familia y algunos conocidos dicen que tengo la misma sonrisa que doña Reyna Vázquez.



sábado, 4 de marzo de 2017

Crónica – Mi graduación de bachiller

Todo comenzó la mañana del día viernes 9 de Julio de 2015; recuerdo perfectamente que ese día me levanté de mi cama con gran ilusión por todo lo que tenía planeado hacer, era el día que tanto había esperado. Yo anhelaba que el sol brillara tanto como los ojos de todos los que nos íbamos a graduar, pues fueron tres años en los que vivimos muchas experiencias en el Centro de Estudios de Bachillerato, plantel ubicado en mi bello pueblo, Ciudad Serdán, Puebla.

Lo primero que hice luego de levantarme de mi cama, fue darme una ducha para luego ponerme mi uniforme escolar favorito que estaba muy bien lavado y planchado. También me peine, desayuné un rico plato de cereal con leche y un gelatina de chocolate, me cepillé los dientes, y finalmente me puse mis zapatos nuevos que tenía preparados desde un par de semanas anteriores.

A las 8:00 de la mañana ya me encontraba listo y un poco nervioso con mi familia, maestros y amigos para celebrar la ceremonia religiosa, misma en la que tuve la fortuna de poder cantar el salmo. Al finalizar la misa, a todos llenos de alegría nos empezaron a tomar fotografías con nuestros mejores e incondicionales amigos, maestros y desde luego, con nuestra familia.

Siendo las 10:00 am ya estábamos todos en el salón de eventos en el que se llevaría a cabo nuestra ceremonia de graduación. Yo estaba muy emocionado, pero también conmovido porque sabía que ese día era en el terminaría una etapa de mi vida, pero que también iniciaría otra que en ese momento era totalmente incierta.

La parte social de la graduación que, continuó luego de la parte cívica, empezó por la entrega de documentos a mi querido grupo 601, uno a uno fuimos pasando con el presídium a recoger nuestros papeles que avalaban que habíamos concluido nuestra formación media superior. Cuando yo pasé al frente, siendo el penúltimo en pasar, todos mis amigos de grupo, familia e incluso los compañeros de generación de los otros cuatro grupos, aplaudieron y gritaron porras cuando mencionaron mi nombre, fue una experiencia que me llenó de emoción, pues hasta la encargada de conducir el evento, dijo que llevaba mucha porra que me apoyara.

A largo de todo el evento vivimos momentos que nos traían muchos recuerdos a nuestras mentes, hubo la participación del mariachi de la escuela, palabras por docentes y entonces, llegó uno de los momentos que tanto esperaba, pues con este me demostraba y demostraba con cariño a todos mis seres queridos que había logrado una meta más en mi vida; el conductor del evento inició este momento diciendo un fragmento del poema La gente que me gusta del escritor uruguayo Mario Benedetti: “Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace”, el momento era la entrega de reconocimientos a alumnos destacados y, entonces a mí me nombraron como el alumno con el mejor promedio de la generación 2012 – 2015, pues mi promedio fue 9.97; fue en ese momento cuando vi que cada uno de mis esfuerzos se veía bien reflejado y que todo lo vivido me encaminó a vivir ese momento, todos aplaudían y gritaban, mientras yo estaba temblando de la emoción.

La ceremonia estaba llegando a su fin, todos estábamos muy conmovidos y ya no sabíamos qué más nos esperaba, fue entonces cuando se bajó una enorme pantalla y empezó a correr un vídeo especial que prepararon para nosotros, este estaba lleno de fotografías de diferentes momentos que pasamos durante nuestra formación, y que las acompañaban canciones muy enternecedoras y que sin duda, hicieron que nuestros ojos se llenaran de lágrimas.

Y cuando ya estaba a punto de llorar por tantas emociones, en el presídium dijeron: Pedimos la presencia del alumno que dará las palabras de despedida, Kevin Vázquez, es decir, era mi turno dar las gracias y despedirme de mi querido bachiller, a nombre de cada uno de mis compañeros de generación. Subí y vi que todo el salón estaba repleto de personas, el rostro de varios compañeros y docentes, me llené de emoción e inicié mi discurso con la siguiente frase: “Aun cuando la vida te ponga obstáculos, tu objetivo siempre debe ser, vencerlos, levantar la cabeza y seguir adelante”, cuando terminé de dar las palabras todos aplaudieron y no faltaron las lágrimas en varios amigos.
Una vez que llegué a mi lugar, sonó la canción La golondrina del compositor mexicano Narciso Serradell, esa canción que no a cuantos de nosotros nos ha hecho llorar. Todos nos levantamos de nuestros asientos al escuchar la canción, nos abrazamos, sin impedimento salieron nuestras lágrimas y unos a otros nos deseábamos lo mejor.


Cuando terminamos de desahogarnos, continuaron las fotografías con amigos y con la familia. Salimos del salón del evento a las 2:00 de la tarde, simplemente llenos de satisfacción, con una gran sonrisa y una inmensa felicidad que nos embargaba.



martes, 31 de enero de 2017

Nota de prensa a partir de un boletín informativo

Existen cerca de 600,000 poblanos radicando en Estados Unidos
Morreno Valle defiende derechos, integridad y bienestar de los migrantes poblanos
Puebla muestra apoyo a 240 mil migrantes con riesgo de ser afectados

El gobernador saliente del Estado de Puebla, Rafael Moreno Valle afirmó que para su gobierno, es una prioridad defender los derechos, la integridad y el bienestar de la comunidad poblana que vive en los Estados Unidos, motivo por el cual, dio a conocer siete órdenes para protegerla de las órdenes ejecutivas emitidas por el Presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump.
Las órdenes ejecutivas emitidas por el Presidente Trump, afecta directamente al Estado de Puebla, ya que existen cerca de 600 mil personas que nacieron en dicho Estado y radican en Estados Unidos, afirmó RMV.

Según estimaciones, el 40% de los migrantes poblanos no tiene la documentación necesaria para acreditar su estancia en E.U. es decir, 240,000 poblanos tienen el riesgo de ser afectados por la política migratoria de Trump. Cabe mencionar que, dentro de este segmento se encuentran 60 mil personas, que llegaron a dicho territorio antes de cumplir 16 años hasta el 2010, mejor conocidas como “dreamers” que, corren un riesgo menor de ser deportados de ese País.

Las medidas que anunció RMV son:

1.-Hay cinco abogados especializados en temas de migración y derechos humanos que darán orientación legal, dos de ellos estarán en Mi Casa es Puebla Passaic, uno en Manhattan, y otros dos, en Mi Casa es Puebla Los Ángeles. Los abogados se coordinarán con los titulares de protección legal de los Consulados Generales de México en Nueva York y Los Ángeles. Así como con los responsables del tema en la Secretaría de Relaciones Exteriores en la Ciudad de México.

2.- Las oficinas de Mi Casa es Puebla en los Estados Unidos, extenderán sus horarios, el semanal de hasta 19 horas, y sábados y domingos de las 9 a las 15 horas.

3.-Los teléfonos gratuitos existentes son: 01 800 838 4445 para México y 1 866 975 0106, se complementarán con dos sistemas centralizados (call centers), uno será para la zona tri-estatal de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut; el otro par California y la parte oeste de los Estados Unidos.

4.- En las oficinas de Mi Casa es Puebla, se llevarán a cabo jornadas informativas tanto de migración como financieras.

5.- Para el caso de los poblanos que sean deportados este año, en distintos puntos de la frontera norte, la Coordinación de Asuntos Internacionales y Apoyo a Migrantes Poblanos junto con el Instituto Nacional de Migración (INAMI) no tendrán límites en apoyar con los boletos de transportación terrestre al Estado.

6.- Para los migrantes poblanos en retorno, se cuenta con el programa de Reinserción de Migrantes Poblanos, que ha ayudado a cerca de 2,000 personas s conseguir un empleo, una capacitación o una educación.

7.- El Registro Civil tendrá el 100% de las actas de nacimiento accesibles digitalmente, a más tardar el primer trimestre del año, para que todos los migrantes poblanos puedan salir, en unos cuantos minutos, de las oficinas de Mi Casa es Puebla con una copia de su acta de nacimiento, de manera gratuita.

sábado, 21 de enero de 2017

Reporte de lectura

Libro: Ante el dolor de lo demás
Autor de libro: Susan Sontag

Cuando una persona inicia a formarse como periodista o comunicador, considero, es muy importante como primer paso, reflexionar de su contexto social.

Yo soy un estudiante de Ciencias de la Comunicación y al terminar de leer el libro Ante el dolor de los demás, me pregunte qué es lo que me dejaba, pues Susan Sontag hace una gran reflexión de cómo las imágenes de guerra, generalmente, son ocupadas con el fin de hacer propaganda y de cómo los espectadores nos acostumbramos a verlas sin empatía, así como se muestra en la portada del libro.

La memoria congela los cuadros; su unidad fundamental es la imagen individual. En una era de sobrecarga informativa, la fotografía ofrece un modo expedito de comprender algo y un medio compacto de memorizarlo. La fotografía es como una cita, una máxima o un proverbio. Cada cual almacena mentalmente cientos de fotografías, sujetas a la recuperación instantánea (Sontag, 2003: p. 16).

Con este fragmento del libro la autora nos menciona que, la fotografía es una gran herramienta con la cual podemos llevar a los demás la captura de un hecho, pero la cuestión aquí es, qué mostramos a los demás y con qué finalidad; puedo opinar que muchas veces lo que se quiere es llamar la atención de la audiencia haciendo uso del dolor de quienes sufren guerra, conflictos, hambre o exclusión social, por mencionar algunos ejemplos de nuestros días.
A diario acontecen miles y miles de hechos noticiosos, nos acostumbramos a ver imágenes, que en muchas ocasiones son grotescas y sin censura, que transgreden los derechos de las personas que sufren en el hecho, y tomamos una postora apática, es decir, tomamos el periódico o el celular, nos sentamos frente al televisor y sólo miramos; sé que no se puede hacer algo muchas veces, pero nos vuelve indiferentes al dolor, ya no sentimos, sólo vemos.

Las imágenes han sido denostadas como el medio a través del cual se mira el sufrimiento a distancia, como si hubiera otra manera de mirar. Pero mirar de cerca —sin la mediación de una imagen— es sólo mirar, de todos modos (Sontag, 2003: p. 41).

Como bien dice Sontag en el párrafo anterior, considero que, en cada nota periodística vemos dolor a distancia por morbo y beneficiando a los medios sensacionalistas que ganan dinero con esas notas, pero me pregunto yo, si nosotros fuésemos los implicados en las escenas desagradables de la noticia ¿nos gustaría que todos nos estuvieran viendo sin compasión y empatía?; yo pienso que no se nos seria agradable, pero desafortunadamente nuestro contexto social no nos ha enseñado a ponernos en los zapatos del otro, más bien, nos ha enseñado a ser egoístas ante los problemas del otro. Sé que muchas veces es complicado decir que se siente afecto por alguien que no conozco pero ¿qué acaso no es humano al igual que nosotros?

Conociendo la riqueza de la reflexión de Sontag, puedo concluir que los comunicadores y periodistas tenemos una labor muy grade en nuestra sociedad, debemos mostrar la realidad, pero evitando contribuir a la indiferencia de la audiencia o lectores, más bien, buscar generar conciencia en ellos a partir de nuestra auto-reflexión de cómo es que sentimos el dolor y reconociendo que en nuestras manos está qué es lo que debemos transmitir, sin quebrantar el respeto a los afectados.










Referencias bibliográficas
Sontag, S. (2003) Ante el dolor de los demás. España: Santillana.