sábado, 21 de enero de 2017

Reporte de lectura

Libro: Ante el dolor de lo demás
Autor de libro: Susan Sontag

Cuando una persona inicia a formarse como periodista o comunicador, considero, es muy importante como primer paso, reflexionar de su contexto social.

Yo soy un estudiante de Ciencias de la Comunicación y al terminar de leer el libro Ante el dolor de los demás, me pregunte qué es lo que me dejaba, pues Susan Sontag hace una gran reflexión de cómo las imágenes de guerra, generalmente, son ocupadas con el fin de hacer propaganda y de cómo los espectadores nos acostumbramos a verlas sin empatía, así como se muestra en la portada del libro.

La memoria congela los cuadros; su unidad fundamental es la imagen individual. En una era de sobrecarga informativa, la fotografía ofrece un modo expedito de comprender algo y un medio compacto de memorizarlo. La fotografía es como una cita, una máxima o un proverbio. Cada cual almacena mentalmente cientos de fotografías, sujetas a la recuperación instantánea (Sontag, 2003: p. 16).

Con este fragmento del libro la autora nos menciona que, la fotografía es una gran herramienta con la cual podemos llevar a los demás la captura de un hecho, pero la cuestión aquí es, qué mostramos a los demás y con qué finalidad; puedo opinar que muchas veces lo que se quiere es llamar la atención de la audiencia haciendo uso del dolor de quienes sufren guerra, conflictos, hambre o exclusión social, por mencionar algunos ejemplos de nuestros días.
A diario acontecen miles y miles de hechos noticiosos, nos acostumbramos a ver imágenes, que en muchas ocasiones son grotescas y sin censura, que transgreden los derechos de las personas que sufren en el hecho, y tomamos una postora apática, es decir, tomamos el periódico o el celular, nos sentamos frente al televisor y sólo miramos; sé que no se puede hacer algo muchas veces, pero nos vuelve indiferentes al dolor, ya no sentimos, sólo vemos.

Las imágenes han sido denostadas como el medio a través del cual se mira el sufrimiento a distancia, como si hubiera otra manera de mirar. Pero mirar de cerca —sin la mediación de una imagen— es sólo mirar, de todos modos (Sontag, 2003: p. 41).

Como bien dice Sontag en el párrafo anterior, considero que, en cada nota periodística vemos dolor a distancia por morbo y beneficiando a los medios sensacionalistas que ganan dinero con esas notas, pero me pregunto yo, si nosotros fuésemos los implicados en las escenas desagradables de la noticia ¿nos gustaría que todos nos estuvieran viendo sin compasión y empatía?; yo pienso que no se nos seria agradable, pero desafortunadamente nuestro contexto social no nos ha enseñado a ponernos en los zapatos del otro, más bien, nos ha enseñado a ser egoístas ante los problemas del otro. Sé que muchas veces es complicado decir que se siente afecto por alguien que no conozco pero ¿qué acaso no es humano al igual que nosotros?

Conociendo la riqueza de la reflexión de Sontag, puedo concluir que los comunicadores y periodistas tenemos una labor muy grade en nuestra sociedad, debemos mostrar la realidad, pero evitando contribuir a la indiferencia de la audiencia o lectores, más bien, buscar generar conciencia en ellos a partir de nuestra auto-reflexión de cómo es que sentimos el dolor y reconociendo que en nuestras manos está qué es lo que debemos transmitir, sin quebrantar el respeto a los afectados.










Referencias bibliográficas
Sontag, S. (2003) Ante el dolor de los demás. España: Santillana.


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