Crónica
– Mi graduación de bachiller
Todo
comenzó la mañana del día viernes 9 de Julio de 2015; recuerdo perfectamente
que ese día me levanté de mi cama con gran ilusión por todo lo que tenía
planeado hacer, era el día que tanto había esperado. Yo anhelaba que el sol brillara
tanto como los ojos de todos los que nos íbamos a graduar, pues fueron tres
años en los que vivimos muchas experiencias en el Centro de Estudios de
Bachillerato, plantel ubicado en mi bello pueblo, Ciudad Serdán, Puebla.
Lo
primero que hice luego de levantarme de mi cama, fue darme una ducha para luego
ponerme mi uniforme escolar favorito que estaba muy bien lavado y planchado. También
me peine, desayuné un rico plato de cereal con leche y un gelatina de
chocolate, me cepillé los dientes, y finalmente me puse mis zapatos nuevos que
tenía preparados desde un par de semanas anteriores.
A
las 8:00 de la mañana ya me encontraba listo y un poco nervioso con mi familia,
maestros y amigos para celebrar la ceremonia religiosa, misma en la que tuve la
fortuna de poder cantar el salmo. Al finalizar la misa, a todos llenos de
alegría nos empezaron a tomar fotografías con nuestros mejores e
incondicionales amigos, maestros y desde luego, con nuestra familia.
Siendo
las 10:00 am ya estábamos todos en el salón de eventos en el que se llevaría a
cabo nuestra ceremonia de graduación. Yo estaba muy emocionado, pero también conmovido
porque sabía que ese día era en el terminaría una etapa de mi vida, pero que también
iniciaría otra que en ese momento era totalmente incierta.
La
parte social de la graduación que, continuó luego de la parte cívica, empezó
por la entrega de documentos a mi querido grupo 601, uno a uno fuimos pasando
con el presídium a recoger nuestros papeles que avalaban que habíamos concluido
nuestra formación media superior. Cuando yo pasé al frente, siendo el penúltimo
en pasar, todos mis amigos de grupo, familia e incluso los compañeros de generación
de los otros cuatro grupos, aplaudieron y gritaron porras cuando mencionaron mi
nombre, fue una experiencia que me llenó de emoción, pues hasta la encargada de
conducir el evento, dijo que llevaba mucha porra que me apoyara.
A
largo de todo el evento vivimos momentos que nos traían muchos recuerdos a
nuestras mentes, hubo la participación del mariachi de la escuela, palabras por
docentes y entonces, llegó uno de los momentos que tanto esperaba, pues con
este me demostraba y demostraba con cariño a todos mis seres queridos que había
logrado una meta más en mi vida; el conductor del evento inició este momento
diciendo un fragmento del poema La gente
que me gusta del escritor uruguayo Mario Benedetti: “Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que
decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace”,
el momento era la entrega de reconocimientos a alumnos destacados y, entonces a
mí me nombraron como el alumno con el mejor promedio de la generación 2012 – 2015,
pues mi promedio fue 9.97; fue en ese momento cuando vi que cada uno de mis
esfuerzos se veía bien reflejado y que todo lo vivido me encaminó a vivir ese
momento, todos aplaudían y gritaban, mientras yo estaba temblando de la
emoción.
La
ceremonia estaba llegando a su fin, todos estábamos muy conmovidos y ya no sabíamos
qué más nos esperaba, fue entonces cuando se bajó una enorme pantalla y empezó
a correr un vídeo especial que prepararon para nosotros, este estaba lleno de fotografías
de diferentes momentos que pasamos durante nuestra formación, y que las
acompañaban canciones muy enternecedoras y que sin duda, hicieron que nuestros ojos
se llenaran de lágrimas.
Y
cuando ya estaba a punto de llorar por tantas emociones, en el presídium
dijeron: Pedimos la presencia del alumno
que dará las palabras de despedida, Kevin Vázquez, es decir, era mi turno
dar las gracias y despedirme de mi querido bachiller, a nombre de cada uno de mis
compañeros de generación. Subí y vi que todo el salón estaba repleto de
personas, el rostro de varios compañeros y docentes, me llené de emoción e
inicié mi discurso con la siguiente frase: “Aun
cuando la vida te ponga obstáculos, tu objetivo siempre debe ser, vencerlos,
levantar la cabeza y seguir adelante”, cuando terminé de dar las palabras todos
aplaudieron y no faltaron las lágrimas en varios amigos.
Una
vez que llegué a mi lugar, sonó la canción La
golondrina del compositor mexicano Narciso Serradell, esa canción que no a
cuantos de nosotros nos ha hecho llorar. Todos nos levantamos de nuestros asientos
al escuchar la canción, nos abrazamos, sin impedimento salieron nuestras lágrimas
y unos a otros nos deseábamos lo mejor.
Cuando
terminamos de desahogarnos, continuaron las fotografías con amigos y con la
familia. Salimos del salón del evento a las 2:00 de la tarde, simplemente
llenos de satisfacción, con una gran sonrisa y una inmensa felicidad que nos
embargaba.

No hay comentarios:
Publicar un comentario